La caridad, cuando se vive en familia: se multiplica. Experiencia del Club Net en Colombia

Hay una pregunta que muchos padres de familia se hacen hoy: ¿cómo transmitir la fe a sus hijos en un mundo que les habla de todo menos de Dios? El Club NET nació precisamente para eso. No como un programa más de catequesis, sino como un espacio donde niños y niñas de 5 a 10 años descubren, a través del juego, la amistad y la práctica de las virtudes, que Jesús puede ser su mejor amigo. Una respuesta viva al llamado de la nueva evangelización, pensada para formar a los pequeños evangelizadores del presente.

Cuatro ciudades, una misma apuesta por la familia

En Colombia, el apostolado NET crece hoy en Medellín, Bucaramanga, Bogotá y Chía. Pero quienes lo conocen de cerca saben que no se trata solo de un programa para niños: es, sobre todo, un proyecto de familias. Los pequeños grupos guiados por madres formadoras son el corazón visible del apostolado, pero alrededor de ellos se teje una comunidad de familias que también se acompañan, se forman y crecen juntos. Las virtudes que los niños aprenden en cada encuentro no se quedan en el salón: regresan a casa, abren conversaciones, cambian dinámicas. En cada una de estas cuatro ciudades, familias del Regnum Christi han asumido esa apuesta con generosidad, y los frutos se parecen mucho entre sí.

Los niños que no se esperaban encontrar

En Medellín, el apostolado ha evolucionado en los últimos años, pasando de ser un programa dirigido únicamente a niños a una propuesta formativa para toda la familia. Mientras los pequeños participan en actividades lúdicas de catequesis, las madres y padres reciben formación sobre distintos temas, con el apoyo de un psicólogo del Colegio Cumbres. El propósito es cerrar el ciclo para que las virtudes y enseñanzas que los niños reciben en NET encuentren también eco en casa, en la conversación cotidiana entre padres e hijos.

Una de las vivencias más significativas para estas familias fue la visita a un hogar donde el estado colombiano acoge a menores que han sufrido agresiones de distintos tipos. La actividad que llevaron las familias ese día fue sencilla: cada menor sacaba al azar un mensaje que el Niño Dios quería dejarle a alguno de los residentes del hogar. Lo que nadie esperaba era la precisión con que cada papel parecía encontrar a su destinatario. De esta actividad, Alejandra María Álvarez, una de las madres organizadoras. destaca:«Era como ver al Niño Jesús entregándole a cada uno sus abrazos».

Bucaramanga y Bogotá: cuando la catequisis se vuelve caridad

En Bucaramanga, el apostolado NET se vive de puertas abiertas hacia la comunidad. Durante el 2025, las familias no se quedaron en los encuentros formativos: salieron a las calles a llevar almuerzos a trabajadores y habitantes de calle, visitaron ancianatos donde los niños cantaron, rezaron el Santo Rosario y acompañaron a adultos mayores que pocas veces reciben una visita. En uno de esos encuentros, las familias donaron implementos de aseo para adultos mayores. También tendieron puentes más lejanos: a través de cartas y videos, los niños NET se convirtieron en «amigos del alma» de menores de un comedor en Uribia, en La Guajira, recordándoles que alguien, a cientos de kilómetros, pensaba en ellos.

En Bogotá y Chía, la experiencia del año quedó marcada por una visita a la Fundación La Manuelita en Cajicá, donde los niños de NET y cobu más algunas mamás guías se sentaron a compartir con adultos mayores que los necesitaban. Llevaron tiempo, presencia y ganas de estar. Los niños contaron chistes, jugaron dominó, colorearon, cantaron. Y en ese intercambio sencillo entre los más pequeños y los más grandes, las familias descubrieron algo que difícilmente se aprende en un salón de clases: que la caridad no es un acto extraordinario, sino una decisión cotidiana de ver al otro y acercarse. Eso fue, en el fondo, lo que NET sembró este año en las cuatro ciudades.

Grupo NET de Bucaramanga

El Club NET: una verdadera comunidad de apóstoles en salida

En 2025, el apostolado NET en Colombia movilizó a 83 voluntarios, acompañó a 219 participantes entre niños, mamás guía y familias. En total, 439 personas externas fueron beneficiadas directamente por las actividades del programa. Detrás de cada una de esas cifras hay una tarde de servicio, una conversación inesperada, un niño que llegó a casa con ganas de dar gracias por lo que tiene. El Club NET no mide su impacto solo en números, pero los números también cuentan: que la caridad, cuando se vive en familia, multiplica.

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