Más de 100 nuevas asociaciones al Regnum Christi marcan la celebración de Cristo Rey en el territorio
En el marco de las celebraciones de la solemnidad de Cristo Rey, en el territorio más de 100 personas se asociaron al Regnum Christi, confirmando públicamente su vocación de hacer reinar a Cristo en la vida personal, familiar y social.
Estas adhesiones se realizaron en diversas localidades del territorio, entre ellas Cali, Bucaramanga, Medellín, Bogotá, Valera, Barquisimeto, Pereira–Armenia y Quito, reflejando el deseo de muchos fieles de comprometerse activamente con la misión. En este mismo contexto de celebración, se llevaron a cabo más de 20 Alianzas con Cristo en el ECYD, signo del crecimiento y la respuesta generosa de adolescentes que, desde su realidad, desean también seguir a Cristo y colaborar en la extensión de su Reino.
Este año, la fiesta de Cristo Rey no fue solo una fecha del calendario litúrgico. A cien años de Quas primas, la encíclica con la que el Papa Pío XI proclamó la soberanía de Cristo sobre el mundo, la celebración se vivió como una invitación a volver a lo esencial: redescubrir que la soberanía de Cristo no es un título honorífico, sino una realidad viva que transforma la existencia concreta de las personas.
Celebraciones que hicieron visible un carisma y una vocación
Las celebraciones, preparadas con cuidado en distintas localidades del territorio, estuvieron marcadas por este horizonte. En la liturgia, en la predicación y en los momentos de encuentro comunitario, se hizo visible el carisma del Regnum Christi. En Medellín, Colombia, el joven Nicolás Mejía Marín dio este paso con la claridad de quien ha caminado acompañado. Para él, la asociación fue la manera concreta de responder a un llamado interior: «siento que es la manera en la que Dios me llama a vivir mi amistad con Él». En su testimonio apareció con fuerza la dimensión de futuro que implica hacer reinar a Cristo: «son experiencias que quiero seguir viviendo el resto de mi vida», expresó, pensando en una fe que no se agota en el presente, sino que se proyecta en la vida familiar y en el compromiso apostólico. El acompañamiento espiritual fue clave para discernir ese llamado y reconocerlo como una invitación personal de Dios.

Nicolas Mejía durante el rito de adhesión al Regnun Christi
Nuevas asociaciones y una misión que se renueva
A lo largo de las celebraciones, las historias personales se entrelazaron en un mismo gesto comunitario. Hubo trayectorias largas y pasos recientes, jóvenes y adultos, pero una convicción común: dejar que Cristo reine no solo en el ámbito espiritual, sino en cada decisión y relación.

La Solemnidad de Cristo Rey se vivió como un espacio de encuentro, discernimiento y compromiso vocacional en distintas localidades del territorio.
Desde Barquisimeto, Venezuela, Constanza D’Alessandro vivió la celebración como un punto de llegada y, al mismo tiempo, de nuevo comienzo. Tras ocho años como simpatizante, decidió asociarse con un corazón agradecido. «El Regnum Christi ha sido para mí una escuela de fe, de encuentro personal con Cristo y de servicio a los demás», compartió, reflejando un camino paciente, tejido en el tiempo, donde el reinado de Cristo se aprende en lo cotidiano: en escuchar su voz, amar a la Iglesia y vivir la propia vocación con mayor entrega.
Más allá de las 100 nuevas asociaciones, el fruto más profundo fue la conciencia renovada de una misión compartida. Cien años después de aquella encíclica, la invitación sigue vigente: reconocer a Cristo como Rey no desde el poder, sino desde una vida entregada que lo deja reinar y lo hace visible en medio del mundo.
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