Una pausa para volver a escuchar a Dios: Ejercicios espirituales en Colombia y triduo en Venezuela
En medio del trabajo, las pantallas y la prisa de cada día, detenerse para escuchar a Dios puede parecer un lujo. Sin embargo, entre finales de mayo y comienzos de julio, varios grupos del Regnum Christi decidieron hacer esa pausa. En Medellín, Barranquila y el Eje Cafetero vivieron ejercicios espirituales; y en Barquisimeto, un triduo para la sección de señores. Distintas ciudades y una misma búsqueda: hacer silencio, volver al centro y dejar que Dios hable al corazón.
En Medellín, los ejercicios espirituales reunieron del 5 al 8 de junio a 22 jóvenes. En el Eje Cafetero, durante esas mismas fechas, participaron 30 mujeres, acompañadas por un sacerdote legionario de Cristo y dos consagradas del Regnum Christi. En Barranquilla, del 5 al 8 de julio, 24 mujeres —señoras y adultas jóvenes, casadas y solteras— vivieron también sus ejercicios espirituales. Y en Barquisimeto, la sección de señores organizó del 29 al 31 de mayo de 2026 el triduo «Mapa de navegación para el hombre de hoy», con 48 participantes.
Medellín: unos primeros ejercicios en medio de la prisa
Mariana Isaza, una de las jóvenes que participó en Medellín, vivió sus primeros ejercicios espirituales. Los describe como «un espacio muy profundo para escuchar la voz de Dios en mi interior, examinar mi relación con Jesús y crecer en fe y confianza».

Para ella, la experiencia llegó en un momento oportuno. «Nunca había hecho ejercicios espirituales», y reconoce que la pausa le sirvió para frenar en medio de una rutina marcada por el trabajo y la inmediatez. «Esa desconexión ayuda a poner los pies en la tierra y a salir un poco del mundo digital».Mariana insiste, además, en la importancia de cuidar estos espacios dentro de la sección de jóvenes de Medellín. «Tenemos muchos apostolados de ir y evangelizar, pero debemos fortalecernos cada uno para ese envío».
Eje Cafetero: Dios en los detalles
En el Eje Cafetero, donde se reunieron 30 mujeres, Mariantonia Castillovivió la experiencia como un tiempo de gracia. «Desde el punto de organizar fue maravilloso ver cómo Jesús se mostraba poco a poco a través de los detalles», recuerda.

Para ella, fueron días de escucha y calma, de recibir a Jesús «como quien me desea amar y sanar profundamente». Y resume lo que se llevó con una imagen del Evangelio: «Solo necesita que yo toque su manto y me deje amar».
Barranquilla: ordenar la vida y volver a escuchar
En Barranquilla, 24 mujeres vivieron sus ejercicios espirituales del 5 al 8 de julio. Para Luz Marina Visbal, repetir esta experiencia cada año no es una rutina, sino una oportunidad siempre nueva: «Así los hayamos hecho el año anterior, cada etapa es diferente. Cada año comprobamos que es importante hacerlos, porque así vamos creciendo en el amor a Dios y al prójimo».

Barquisimeto: un mapa para el hombre de hoy
Al otro lado de la frontera, 48 hombres participaron en el triduo «Mapa de navegación para el hombre de hoy». Desde el primer día, uno de ellos sintió que el mensaje le hablaba directamente. «No fue un murmullo lejano; fue una voz directa al corazón», escribió después.
Cuenta que se llevó dos aprendizajes. El primero, la invitación a conocerse a sí mismo antes de buscar a Dios. «No se puede amar lo que no se conoce», dice, al explicar que comprendió que la espiritualidad no evade la propia realidad, sino que la asume. El segundo, una nueva manera de mirar la lucha interior: la certeza de que el mal «ya sabe que tiene la batalla perdida». Esa idea, asegura, le devolvió la paz frente a sus debilidades.

Al terminar el fin de semana, lo dejó por escrito así: «El triduo terminó, pero el verdadero camino apenas comienza». En el fondo, eso fue lo que se llevaron quienes participaron en estos días de oración en Colombia y Venezuela: una forma nueva de volver a la rutina, con más aire interior y con el deseo de fortalecerse para salir de nuevo a la misión.
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