Entrevista al nuevo diacono, P. Ismaél Hernández, L.C. «Dios puede hacer maravillas con una vida sencilla y disponible»
El pasado 1 de agosto, en el templo de Santo Domingo de Guzmán, Mons. Pedro Vázquez Villalobos, arzobispo de Oaxaca, ordenó diácono al P. Ismael Hernández Zárate, LC. Lo acompañaron su familia, algunos amigos, Legionarios de Cristo y miembros del Regnum Christi, en una celebración que marcó el penúltimo paso de Ismael antes del sacerdocio. Durante la ceremonia, Mons. Vázquez le dirigió estas palabras: «Sé un gran servidor de Dios en medio de tus hermanos».

El P. Ismael Hernández Zárate, LC, ingresó a la apostólica en la Ciudad de México cuando era niño, con el deseo de ser sacerdote. Hizo su noviciado en Monterrey, estudió filosofía en Roma y realizó sus prácticas apostólicas en Chile, etapa que, según cuenta él mismo, confirmó con más claridad su vocación. Al concluir sus estudios teológicos Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma, iniciará su ministerio en el Colegio Cumbres Medellín. Esta ordenación diaconal la vive con gratitud y con el deseo de servir a Cristo y a la Iglesia, colaborando en la extensión de su Reino.
Antes de la ordenación, conversamos con el P. Ismael sobre su vocación y el camino que lo trajo hasta este momento. Esto fue lo que nos compartió.
¿Cómo descubriste el llamado de Dios al sacerdocio y qué ha significado para ti este camino vocacional?
Desde niño sentí un profundo deseo de ser sacerdote. Comencé este camino en la apostólica y, con el paso del tiempo, he descubierto que la vocación es un camino en el que Dios me ha ido mostrando su amor de manera muy concreta. A través de mi historia personal, de las dificultades del día a día y de un encuentro cada vez más profundo con Jesucristo, he comprendido que solo en Él encuentro el sentido de mi vida. Este camino ha significado para mí crecimiento, una mayor confianza en Dios y la certeza de que la verdadera felicidad está en entregarle la vida a Cristo y al servicio de los demás.

¿Cuál ha sido uno de los momentos más significativos o felices que has vivido como Legionario de Cristo?
Uno de los momentos más significativos fue durante mis prácticas apostólicas, cuando confirmé con más claridad mi deseo de ser sacerdote y experimenté con fuerza que Cristo estaba guiando mi vocación. También mi profesión perpetua fue un momento de gran alegría, porque me ayudó a identificarme más profundamente con la vocación y el carisma en la Legión.
¿Qué personas o testimonios han marcado tu vocación e influido en tu decisión de seguir a Cristo?
Mi familia ha sido muy importante, especialmente por la fe que recibí desde pequeño. También el testimonio de sacerdotes, formadores y hermanos que he conocido a lo largo de mi formación, así como de muchas personas que Dios ha puesto en mi camino y que me han ayudado a crecer humana y espiritualmente, me ha mostrado que vale la pena entregar la vida a Cristo y al servicio de los demás.

¿Qué retos, ilusiones o mensajes quisieras compartir con quienes hoy se están formando para el sacerdocio?
Les diría que nunca descuiden su amistad con Jesucristo. Él es quien sostiene la vocación y quien transforma el corazón. Cuando uno se deja amar por Él y confía incluso en medio de las dificultades, descubre que Dios puede hacer maravillas con una vida sencilla y disponible.
Español - Colombia
México
Español-España
English
Chile
Italiano
Français
Deutsch
Polski
Portugues
Magyar

