Maria Rosario Miranda celebra 50 años de vida consagrada en el Regnum Christi: «Un amor que no se acostumbra, ni se envejece ni se cansa»

El pasado 18 de julio, María Rosario Miranda celebró sus 50 años de vida consagrada en el Regnum Christi. Hoy vive su misión en Caracas, acompañando la pastoral de adultos del Regnum Christi. Todo empezó a sus 17 años, cuando se dejó conquistar por un amor que, según cuenta ella misma, es «un amor personal, real, apasionado y fiel». Ese amor la ha llevado por diferentes paises, apostolados y comunidades, pero sobre todo con la certeza, renovada cada día, de que Dios es fiel a quien lo busca de corazón.

Maria Rosartio nació en Gerona, España. Su padre era militar y por eso vivió en diferentes ciudades Pamplona, Vitoria, Toledo y Madrid, donde aún permanece su familia.

María Rosario Miranda nació en España y es la sexta de nueve hermanos, cinco hombres y cuatro mujeres, dos de ellos consagrados a Dios, Maria Elena, Consagrada del Regun Christi y el P. Gonzalo Miranda, Legionario de Cristo, miembro de la Pontificia academia para la vida. Su formación inicial la vivió en Irlanda, durante tres años. Después llegaron treinta y cuatro años en México desde el norte hasta el sur del país, repartidos entre Saltillo, Guadalajara, Monterrey, Cotija y Mérida . Le siguieron seis años en Santiago de Chile y otros seis en Bogotá, antes de llegar a Caracas, donde se encuentra desde el 2025.

En esta entrevista nos comparte su testimonio de lo que han sido estos 50 años de entrega 

¿Cómo fue el llamado de Dios a la vida consagrada?

Maria del Rosario junto a su familia.

Una invitación de las monjas de mi colegio, a mis 13 años, a ir a misa todos los días en una cuaresma, para unirnos a Jesús. Ahí me fui haciendo sensible a su gran don gratuito y disponible, y a Su amor. Ya no pude dejar de ir a misa ningún día, por gratitud. Y fui descubriendo más y más su don y su amor que me enamoró. Cuando, después de cuatro años conocí el Regnum Christi, comprendí que era justo lo que buscaba en mi corazón; pero también empezó a despertarse en mí la llamada del mundo con sus atractivos y posibilidades. Tras un año de lucha entre los dos llamados, me rendí ante la evidencia de las características de su amor: personal, real, apasionado y fiel, y su insistencia en que Él me amó primero.

¿Cómo han sido estos 50 años? 

Ha sido la insistencia en su amor con esas características: personal, real, apasionado y fiel, y que no se acostumbra, ni se envejece ni se cansa, a pesar de mi incapacidad, para vivir a Su altura, y debilidad muchas veces en mi respuesta. 

A lo largo de estos 50 años, ¿cómo ha cambiado tu manera de vivir la consagración?

Especialmente en la confianza con que me doy a Él, y en lo que me pide, después de que me demostró que su amor no esconde nada, es totalmente desinteresado y sostiene hasta el final. ¡Qué barbaridad que yo tuviera miedo!

Comunidad de Saltillo, México en 1985

¿Ha habido algún momento en el que tu fe se haya puesto a prueba?

Sí, varias veces. Unas sin motivo grande más que mi racionalismo, otras por momentos de desánimo, y otras con motivos dolorosos: cuando murió mi madre sin yo comprenderlo, cuando vivimos la noticia de la historia del fundador y luego las dificultades entre las consagradas por ello.

Las veces que fue por mi racionalismo, la presencia de Dios se adaptó a mis preguntas. Ante los momentos de insensibilidad o desánimo, Dios me recordó sus pruebas de amor primero. En los motivos más dolorosos, acabó mostrándome que Él estaba sufriendo también con eso, sosteniendo el propio dolor y confusión con el Suyo, y quise no dejarlo solo, sino agradecerle.

¿Cuáles han sido las misiones o apostolados que más han marcado tu vida?

Cada una me ha marcado de un modo diferente, y me ha hecho crecer en algo. Tal vez una que me ha marcado especialmente fue Bogotá, por ver la sinceridad y tenacidad con que las personas buscan la santidad y respuesta a Dios, y ante eso, Dios me ha hecho también ver la grandeza verdadera de las personas, que no se ve por fuera.

Visita de Monseñor Héctor Cubillos, obizpo de Zipaquira en 2023 a la comunidad de Consagradas del Regnum Christi de Bogotá

 ¿Puedes compartir alguna historia de alguien a quien hayas acompañado y cuyo testimonio haya impactado tu propia vocación? 

Sí, son muchas. Tal vez una persona a la que yo no apreciaba, porque consideraba que no tenía verdadero interés en cambiar, y de quien después entendí los porqués de su actitud: una historia muy dolorosa ante la que hoy me inclino, y en la que contemplo su sed más profunda de Dios y admiro la gran belleza de su sinceridad. También he visto cómo Dios es fiel y responde al ansia de quien lo busca de corazón.

¿Cómo has visto la evolución del Regnum Christi en estos 50 años y qué te ilusiona del futuro?

He visto una gran evolución en las etapas que me ha tocado vivir: desde la grandeza del idealismo, o fantasía, y el fundamentarnos en aspectos exteriores propios y de los demás, hasta tocar fondo dolorosamente y llegar a la esencia desnuda y libre de lo que es verdad, real, y de lo que cuenta únicamente en nuestra vida y entrega, y en las personas también.

De mi futuro, lo que me ilusiona, y me vuelve «a tierra» cuando me despisto de lo que en el fondo quiero, es acrecentar mi amor en los detalles de entrega diaria para que todos los que alcance, se sientan amados como Dios los ama y nada menos, y que también yo ensanche mi capacidad de amar, para dar la mayor calidad y cantidad que pueda de amor a Jesús, cuando llegue al cielo.

María Rosario en una actividad de la sección de señoras de Caracas, Venezuela.

¿Cómo ha sido tu relación con Cristo a lo largo de los años?

Ha sido de descubrirme amada, respondida, que me ha dado seguimiento, oculto, continuo, en ocasiones sin yo sentirlo en el momento. Puede que las veces que más he sentido su cercanía sea en mis momentos de debilidad, error, caída o fracaso, ofreciéndome su acogida, que me acepta sin condiciones y me reconforta, impulsándome a aceptarme a mí misma, reconocerme y crecer en ello.

¿Qué papel ha jugado la comunidad en tu perseverancia y crecimiento espiritual?

Al hacer patente ahí mis errores, donde más se notan, me ha ido curtiendo en el reconocerme a mí misma: en mis equivocaciones de palabras, de juicios, de apreciaciones, de capacidad de escucha, de vulnerabilidad, de convivencia, de confianza sobre todo. Y todo esto ayuda a mi crecimiento en madurez humana, y mucho en la espiritual, que no sé si nunca acabará.

En el cursillo de señoras del Regnum Christi en mayo de 2026 en Caracas, donde actualmente ejerce su misión

¿Qué consejo le darías a las jóvenes que sienten inquietud por la vida consagrada?

El no tener miedo a Dios: Él nunca esconde nada, Su corazón es transparente en sus deseos e intenciones, es fiel, cumple lo que promete cuando nos atrae y conquista. Y con ello, no tener miedo a los demás, que son sus instrumentos, ni a sí misma, aunque estemos llenas de carencias y debilidad, porque Él hace todo.

Si pudieras resumir en una frase lo que significa para ti ser consagrada en el Regnum Christi, ¿cuál sería? 

Confiar en el amor del corazón de Dios, de Jesús, que nos guía, prevé todo y sale al paso, satisface totalmente el deseo de amar y de ser amada, y logra todo según la mayor profundidad. 

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