La Legión de Cristo actualiza su política de protección de menores tras el Capítulo General

La Congregación de los Legionarios de Cristo publicó la nueva edición de «Proteger y sanar», el documento que desde 2020 orienta su política de protección de menores y adultos vulnerables, prevención del abuso y atención a las víctimas. El texto incorpora las enmiendas que pidió el Capítulo General de 2026 y se ajusta a las reformas recientes del derecho canónico.

«Una cultura de la tutela, del cuidado y de la responsabilidad»

En una carta a todos los legionarios, el P. Carlos Gutiérrez, L.C., director general, explicó que el documento busca consolidar esa cultura y que recoge la experiencia de estos años, la reflexión capitular y los cambios en la normativa canónica y civil. También pidió no reducirlo a un reglamento:

«Proteger y Sanar no debe ser recibido únicamente como un conjunto de normas. Está llamado a ayudarnos a crecer en una conversión personal, comunitaria e institucional».

Un balance con autocrítica

El Capítulo General reconoció avances en estos 6 años, como la cultura de cuidado en las comunidades, los protocolos de prevención y atención a víctimas y los informes anuales de rendición de cuentas. Agradeció el aporte de expertos independientes, colaboradores, miembros del Regnum Christi y, sobre todo, de las víctimas que compartieron su testimonio. También admitió que «el documento y su aplicación no han estado exentos de errores». Hubo víctimas que no recibieron una atención oportuna ni sensible, y acusados cuya presunción de inocencia y buena fama no siempre se respetaron. A todos ellos y a sus familias, el Capítulo, «en nombre de toda la Legión, pide sinceramente perdón».

Qué establece el documento

La nueva edición conserva los 3 ejes con los que nació: la prevención, la acogida a las víctimas y la búsqueda de justicia para todas las personas implicadas. Sobre esa base, fija obligaciones concretas para cada territorio de la Legión. Cada uno debe contar con un plan de respuesta rápida ante cualquier noticia de delito y con al menos una persona capacitada como encargada de ambientes seguros. También debe tener un Comité de revisión, formado en su mayoría por especialistas externos, que asesora caso por caso. A nivel general, la Congregación tendrá un encargado de ambientes seguros que acompaña y supervisa el trabajo de los territorios.

El texto prevé controles periódicos. El director general encargará una auditoría interna cada 3 años, y los Estándares de ambientes seguros se someterán a una certificación externa e independiente al menos cada 5 años.

Para quien presenta una denuncia o comunica haber sufrido un abuso, el documento enumera sus derechos. Esa persona tiene derecho a ser escuchada con respeto y sin revictimización, a recibir acompañamiento pastoral, psicológico o médico y a conocer el desarrollo general del procedimiento. Tampoco podrá quedar sujeta a ningún compromiso de silencio, y los acuerdos de reparación no llevarán cláusulas de confidencialidad. La persona denunciada, por su parte, conserva la presunción de inocencia, el derecho a defenderse y a recibir asesoría, y la protección de su buena fama mientras dura el proceso. Si se demuestra que la acusación no tenía fundamento, la Congregación tomará medidas, con su consentimiento, para restablecer su nombre.

El documento incluye además una norma para las conductas que no llegan a ser delito. Quien reincida en una transgresión de límites con un menor o un adulto vulnerable, después de haber recibido una amonestación formal, no podrá ser asignado durante 6 años a un ministerio que implique contacto con ellos.

Al día con el derecho de la Iglesia

Una comisión de trabajo preparó la actualización y un grupo de canonistas la revisó. El texto integra la reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico y el Vademécum del Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre abusos a menores cometidos por clérigos. Incorpora también las actualizaciones de Sacramentorum sanctitatis tutela y Vos estis lux mundi, y las orientaciones del Dicasterio para los Textos Legislativos sobre la buena fama y los derechos de los acusados. La introducción recoge el magisterio de los papas Francisco y León XIV, y menciona la «cultura de la tutela» que León XIV ha pedido promover en toda la Iglesia.

Cambios futuros sin esperar otro Capítulo

El Capítulo General delegó en el director general la facultad de promulgar y actualizar el documento. Según el propio texto, podrá hacerlo con el consentimiento de su Consejo y después de escuchar a los directores territoriales. Así, los cambios en la legislación canónica o civil podrán incorporarse sin esperar al próximo Capítulo, que se reúne cada 6 años.

La Congregación cierra el documento con unas palabras de san Pablo a los Romanos: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Rm 12,21). Como lo expresa el Comunicado Capitular 2026, la protección de los más vulnerables, la búsqueda de la verdad y el acompañamiento a quienes han sido heridos siguen en el centro de su misión.

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