«Mi respuesta está en confiar en Él porque no se equivoca» Entrevista al H. Cristian David Gutiérrez LC en vísperas de su ordenación diaconal
El H. Cristian David Gutiérrez, LC, será ordenado diácono el sábado 29 de agosto, en la Capilla Jordán de Sajonia del Convento Santo Domingo, en Bogotá, de manos de monseñor Edwin Raúl Vanegas, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá.
Nacido el 22 de septiembre de 1994 en Bogotá, entró al Centro vocacional de Rionegro a los 13 años, en noviembre de 2007. Durante sus prácticas apostólicas en el Centro vocacional de León, en México, acompañó la gira vocacional de menores y trabajó como instructor de formación en el Cumbres León y el ECYD de esa ciudad, experiencia en la que confirmó su gusto por acompañar a los jóvenes, la misma tarea que asumirá pronto como director de la sección de jóvenes de Guadalajara sur.
En esta entrevista nos comparte su historia vocacional, marcada por una confianza que fue creciendo con los años y por su cercanía con los jóvenes.

¿Qué lo llevó a pensar en ser sacerdote?
Creo que Dios sembró en mí la curiosidad, la inquietud o una cierta atracción desde muy pequeño. No fui yo quien pensó en ser sacerdote, sino el Señor quien lo pensó para mí. La invitación más directa me vino por medio del sacerdote de mi parroquia que, en mi primera confesión, me preguntó si había pensado en ser sacerdote. Ese fue el primer momento en el que se materializó en pregunta esa inquietud que llevaba dentro.
¿Cómo fue su «sí» al Señor?
No fue un sí único de un solo momento. Han sido muchos sí que han ido tejiendo la respuesta a Jesús. Al inicio tuve miedo de dejar todo lo que a mis pocos años podía tener. Una vez que conocí el centro vocacional sentí que ese era el lugar que Dios quería para mí, que yo encajaba perfecto, y esto me motivó a las renuncias que responder a esto me implicaba. Fue un sí difícil por algunas cuestiones familiares que pasaban en el momento. Mi mamá al inicio no apoyó, pero después se sumó con confianza a esta respuesta que yo daba al Señor.

¿Qué papel juega la familia de Regnum Christi en su experiencia vocacional?
Siempre he definido mi primer contacto con Regnum Christi y la Legión como un amor a primera vista. Desde que conocí esta familia y experimenté su carisma sentí que Dios me quería aquí, que esto era lo mío, que estaba hecho para esto. Su espiritualidad resonaba en mi interior con tal fuerza que no daba lugar a dudas. Regnum Christi me atrajo desde el inicio; conocerlo con el pasar de los años me ha ayudado a amarlo.
¿Hubo algún momento en que pensó «esto no es para mí» y qué pasó después?
En diversos momentos del camino vocacional me enfrenté a esta situación. Creo que es bueno pasar por esas «crisis». Para enfrentar estos momentos siempre me apoyé en mi familia, en mis formadores y directores espirituales, pero sobre todo en Dios. Siento que he tenido una gracia especial de confiar plenamente en Dios y su llamada. Me ha sostenido la convicción de que si Dios confía en mí, conociéndome totalmente, y me eligió para esto, mi respuesta está en confiar en Él porque no se equivoca. En los momentos que más he dudado de que esta sea mi vocación, la respuesta la he encontrado frente a frente con Jesús en un sagrario.

¿Qué ha sido lo que más le ha ayudado en su vocación?
Muchas personas, situaciones y cosas. No temo decir que por encima de todo lo que sostiene una vocación es la gracia del Señor. Esa gracia pasa por medios de todo tipo y se encarna en personas y circunstancias impensables. Así es Dios, siempre sorprendiendo, sosteniendo.
Si pudiera quedarse atrapado por un momento en cualquier momento de los Evangelios, ¿en cuál sería y qué haría?
En los años de la vida oculta. Simplemente me gustaría vivir en el hogar de Nazaret y aprender de la Familia a crecer en gracia, en santidad y en amor a Dios y a los demás.

¿Qué canción pondría de fondo si tuviera que explicarle a alguien por qué decidió ser sacerdote?
«En sus manos», de Pablo Martínez.
¿Qué le diría a un joven que está discerniendo si Dios lo llama a la vida consagrada?
Que pase tiempo delante del sagrario, enfrentándose a sí mismo y hablando con el Señor. Que no tenga miedo. Y que empiece desde este momento a servir a los demás, porque ahí es también donde mejor se descubre esta vocación.
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