«Se fortalecen cuando deciden ponerse bajo el mismo cielo». Un retiro para familias en el oriente antioqueño

El pasado 5 de junio, cinco familias del oriente antioqueño hicieron una pausa en medio de la rutina para vivir una jornada distinta: un retiro espiritual a mirar la vida familiar desde la fe. Durante la jornada, 40 participantes dedicaron el día a la oración, el silencio y los sacramentos. La invitación era sencilla y profunda a la vez: detenerse, mirar hacia adentro y preguntarse qué lugar ocupa cada uno en su propia familia, y qué lugar ocupa Dios en ella.

Un retiro que empezó por una hija

Para la familia de Lorena Maldonado, la historia del retiro empezó antes del 5 de junio, y no la escribieron los papás. Fue su hija quien respondió a la invitación del Regnum Christi y animó a sus padres a vivir la experiencia con ella.

«Como familia hemos vivido muchos retiros, pero este fue diferente. Lo más especial es que no nació de nosotros como padres, sino de nuestra hija, quien respondió a la iniciativa de Regnum Christi y nos invitó a vivir esta experiencia junto a ella. Ese gesto, por sí solo, ya transformó nuestro corazón».

Silencio, sacramentos y volver al centro

Buena parte del retiro consistió, precisamente, en bajarle al ruido. Hubo tiempo para hacer silencio, orar sin afán y abrir el corazón, algo que en el día a día no siempre encuentra espacio. La jornada incluyó el viacrucis, la confesión, el rezo del Santo Rosario, un momento de adoración a Jesús en el Santísimo y, al final, la Eucaristía. Para Lorena, el retiro fue una oportunidad para recordar que «nuestro propósito como familia siempre ha sido construir el Reino de Dios desde nuestro hogar y aprender a vivir el cielo desde aquí. A veces, con los afanes de la vida, nos vamos distrayendo, pero con este retiro se vuelve al centro».

Del viacrucis se llevó una idea que repitió después: que cada «Sí» a Dios deja una huella eterna. Y de la confesión, el rosario, la adoración y la misa, una certeza: que no hay encuentro más transformador que volver a Él.

Bajo el mismo cielo

Si algo resume lo que se llevaron estas familias, es una frase con la que Lorena cerró su testimonio:

«Las familias no se fortalecen solo porque viven bajo el mismo techo. Se fortalecen cuando deciden ponerse bajo el mismo cielo».

Vivir bajo el mismo techo es cuestión de dirección y horario. Ponerse bajo el mismo cielo, es decir, rezar juntos y mirar en la misma dirección, es una decisión que hay que tomar una y otra vez.

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