Ordenaciones y primeras misas de dieciseis nuevos sacerdotes Legionarios de Cristo

El sábado 2 de mayo, la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma fue el escenario de la ordenación sacerdotal de dieciseis nuevos Legionarios de Cristo. Familiares, amigos, consagradas, laicos consagrados y toda la familia del Regnum Christi estuvieron presentes para acompañarlos. Siete de ellos son o trabajan en Colombia, Venezuela y Panamá: el P. José Luis Martínez L.C., primer legionario de Cristo ordenado en Panamá; los colombianos P. Daniel Fernández Díaz del Castillo L.C., de Bogotá, y P. Daniel Zapata L.C., de Medellín; los venezolanos P. José David Romero L.C., de Maracaibo, P. Robert Newman L.C., de Mérida, y P. Enmanuel Toro L.C., de Valera; y el P. Jordán Sánchez L.C., mexicano que dirige el ECYD en Caracas.

Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de la diócesis de Fontibón presidió la ordenación sacerdotal

La misa fue presidida por Mons. Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de la diócesis de Fontibón, en Bogotá. En su homilía recordó que la vocación no es solo un llamado sino una misión: «Cristo no convoca siervos, sino amigos, y los envía a anunciar el Evangelio». Antes de terminar, hizo una pausa más personal para compartir su alegría de ordenar a su sobrino, el P. Daniel Fernández L.C., junto a sus compañeros.

El P. Jordán Sánchez L.C. lo dijo sin rodeos al entrar a la basílica: «Ser un sacerdote Legionario de Cristo es una locura. Decía: «Voy a entrar yo y saldré siendo otro». Y así fue. Al terminar, rodeado de su familia, lo resumió en dos palabras: «Muy feliz».

P. Robert Newman LC durante su ordenación sacerdotal en la bendición de las manos

El P. Daniel Fernández L.C. salió sin palabras: «No tengo palabras para describir el momento. Ver a mi familia, tantas caras que no pensé que iba a ver aquí hoy». Y luego, con una sencillez que decía más que cualquier discurso:

«¿Qué me ha dicho Dios en esta misa? ¡Qué no me ha dicho! Yo creo que lo que me ha dicho es que soy suyo para siempre».

P. Daniel Fernández LC durante su primera misa

Primeras misas: «Fui muy feliz de ya no ver tanto al hijo, sino a Cristo en él».

Al día siguiente, los dieciséis celebraron sus primeras misas. De nuevo estuvieron las familias, los amigos, los hermanos legionarios. El P. Daniel Zapata L.C. lo vivió en paz: «He sentido un regalo del Señor, que es la paz de estar con él, con mi familia, con mis amigos». Lo que más lo tocó durante la misa fue sentirse acompañado por los sacerdotes que lo formaron y por su familia legionaria.

Su madre lo dijo a su manera: «Tengo un hijo ya sacerdote, recién ordenado. Es un sueño cumplido de hace años. Fui muy feliz de ya no ver tanto al hijo, sino a Cristo en él».

Entrega del manutergio por parte del P. Enmanuel Toro LC a su madre. La entrega del pañuelo, conocido como manutergio, simboliza la unión de su hijo con Cristo y su entrega al servicio de la Iglesia, siendo un reconocimiento a su papel fundamental en la vocación con su sacrificio materno

El P. César Luzardo L.C., promotor vocacional, vivió esta ordenación y sus primeras misas con la emoción de quien ha caminado con esos jóvenes desde mucho antes: «Ha sido para mí un regalo poder acompañar, como promotor vocacional, la acción de Dios en las almas que preparé para hacerles partícipes de su sacerdocio. Entre todos los signos de la Misa, siempre hay uno que me llama la atención de manera especial. Resume, en cierto modo, toda mi experiencia de fe en este campo: el besamanos. Las manos simbolizan el obrar en muchas culturas. Con ellas hacemos casi todo. Las manos de un neosacerdote tienen una historia. Un día fueron muy pequeñas, y se sostenían en las de sus padres para ir a Misa. Años después aprendieron algún oficio. Y un día se despidieron del hogar abrazando a sus seres queridos. El día de la ordenación, esas manos son ungidas con el Crisma. Y pasan a ser, desde ese momento, las manos de Cristo. Por medio de ellas Dios actuará en los sacramentos: se alzarán para absolver, se impondrán para consagrar, se extenderán para ungir. Besar las manos del neosacerdote es, desde la fe, besar las manos de Cristo, que una vez más escoge instrumentos y mediaciones para seguir haciendo presente en el mundo el don de su vida».

P. Cesar Luzardo LC besando las manos después de la primera misa del nuevo sacerdote el P. Jose David Romero LC

El consejo del Papa León XIV

Cuatro días después, el miércoles 6 de mayo, los nuevos sacerdotes tuvieron un encuentro que pocos seguro olvidaran. Al terminar la audiencia general, el Papa León se acercó al grupo de neosacerdotes, que estaban en la plaza acompañados de sus familias, algunos miembros del Regnum Christi y las comunidades legionarias de Roma. Con ellos estaba también el equipo de formadores: el rector y sus asistentes.

El Santo Padre se detuvo, se tomó una foto con todos y, antes de retirarse, accedió a darles algunos consejos. Fueron tres, breves y directos:

Perseveren. Estén siempre cerca de Jesús. Jesús nunca les va a defraudar si siempre confían en Él.

 

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