«Vale la pena ser feliz» Primeros votos de María Catalina Rodríguez Marroquín como Consagrada del Regnum Christi

El próximo viernes 12 de junio, en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, María Catalina Rodríguez Marroquín hará sus votos temporales como Consagrada del Regnum Christi en la capilla del Colegio Cumbres de Bogotá. La celebración iniciará con un tiempo de adoración a la 1:00 p.m., seguida de la misa a la 1:45 p.m. hora Colombia y será transmitida por el canal territorial de Youtube.

Catalina es bogotana, la segunda de cuatro hermanos. Estudió ilustración y diseño de superficies y patrones en Estados Unidos, una carrera que nació de algo muy suyo: la convicción de que la belleza acompaña la vida cotidiana y puede transmitir algo de Dios de manera sencilla y alegre. Creció en una familia católica donde las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de la Virgen eran casi lo primero que se veía al entrar a la casa.

Maria Catalina en compañia de sus hermanos

En 2023 hizo su experiencia vocacional con las Consagradas del Regnum Christi en Medellín y después ingresó al candidatado en Monterrey. Tres años después, el Señor le concede llegar a este momento: decirle que sí con toda su vida. A pocos días de emitir sus primeros votos, hablamos con ella.

¿Cómo entró el Señor a tu vida?

Creo que Cristo entró en mi vida con la fuerza de un loco enamorado. No se impuso, pero sí fue muy insistente y bastante irresistible, la verdad. Se presentó como un Dios que es un «todo» que es un «siempre más».

El punto de quiebre llegó en el curso de preparación para el sacramento de la confirmación, cuando quien nos daba las clases preguntó: «¿Creen que alguno de ustedes puede ser santo?». En ese momento entendí que Dios era real y que existía algo muchísimo más grande que todas las expectativas y aspiraciones que yo podía tener. Y esto me llevo a preguntarme si cabria la posibilidad de entregar mi vida a Dios.

Después vino la lucha. En el último año de universidad, con una relación de noviazgo seria, encaminada al matrimonio, me di cuenta de que había una pregunta en mi corazón que seguía sin respuesta. No podía dar un paso definitivo sin responder antes esta inquietud vocacional, porque toda la vida me iba a preguntar qué habría pasado. Fue una decisión dura. Y ahí le dije al Señor algo muy concreto: «Necesito que me enamores, porque yo solo me voy a casar por amor, así sea contigo». Y Él se lo tomó muy en serio.

En la JMJ en Lisboa junto a algunos de sus amigos del Regnum Christi

¿Qué te llevó a pensar en ser consagrada del Regnum Christi?

Durante algun tiempo busque disferentes opciones de vida consagrada pero no me identificaba con ninguna, mis hermanos estudiaron en el Colegio Cumbres Bogotá y un Legionario de Cristo, amigo de ellos y de la familia me presentó esta vocación en unos ejercicios espirituales. Durante ese retiro experimenté algo muy fuerte: sin conocer a nadie y estando completamente en silencio, sentí con muchísima claridad que esa era mi familia espiritual. Una certeza de que Dios quería para mí ese carisma.

Cuando conocí a las Consagradas me impresionó profundamente su alegría, autenticidad y radicalidad. Me impactó encontrar una forma de vivir la vida consagrada en una entrega que solo se juega de cara a Dios en el corazón. No vistes un hábito, no tienes un claustro, y tu vida de renuncia no es evidente para muchos. Pero son capaces de transmitir un Cristo vivo y personal. Algo se encendió en mi corazón.

Lo que más me sorprendió fue que me rompió todos los esquemas que yo tenía sobre mi propia idea de vocación y santidad. Fue bellísimo, porque me resultó evidente que era un regalo de Cristo para mí.

¿Cómo fue tu «sí» al Señor?

Creo que han sido muchos pequeños «sí», la verdad. Empezando por dejarle ir tomando más y más las riendas de mi vida en diferentes áreas. No puedo recordar solamente un momento. Percibí muchos momentos de confirmación, sobre todo en la etapa del candidatado, tanto en la oración personal como en el apostolado.

En las noches me iba a sentar detrás del altar, para estar bien cerca del sagrario y debajo de la cruz, y solamente veía la mirada de Jesús que me continuaba invitando y animando a seguirle allí, y un creciente deseo de responderle y pertenecerle.

¿Cómo te enamoró Jesús y cómo te sigue enamorando?

Creo que principalmente Cristo me ha enamorado de dos maneras. La primera fue a través de la verdad, iluminando mi entendimiento a nivel intelectual. Y desde ahí, también a nivel afectivo, especialmente en la oración, en la adoración al Santísimo y en la recepción de la comunión. Creo que ahí siempre hay un lugar privilegiado para encontrarse con Cristo, porque es Él mismo quien se entrega.

Ilustración que Catalina hizo especialmente para la invitación de sus votos temporales

¿Y cómo me sigue enamorando hoy? Creo que quien está enamorado encuentra al amado en todo. Obviamente, de manera muy especial en la oración personal y en el silencio. Pero también ha sido muy bello encontrarlo a Él amándome y formándome a través de las personas y del apostolado, y verlo responder al corazón de quienes pone en mi camino. He descubierto a un Jesús que envía, acompaña y permanece presente en la misión.

Y particularmente, también a través de la Virgen María. Ella ha sido una gran intercesora, amiga y maestra, ayudándome a abrirle cada vez más las puertas de mi corazón a Cristo.

Catalina en sus primeras misiones en México

¿Qué papel juega la familia del Regnum Christi en tu experiencia vocacional?

¡Juega un papel importantísimo! Mi llamado fue en un contexto donde la fuerza del carisma brilla de manera singular, un retiro donde participaban diferentes vocaciones del Regnum Christi. No me entiendo a mí misma como consagrada fuera de esta familia espiritual.

De lo que más he disfrutado en este proceso ha sido conocer más y más la realidad del Regnum Christi en diferentes lugares y realidades apostólicas. Eso para mí ha sido una fuente que inflama mi corazón hacia el Señor y hacia la misión. Y me genera muchísima gratitud que el Señor me haya llamado a una vocación de exclusividad esponsal que se goza y comparte con otros corazones que vibran con el mismo «¡Venga Tu Reino!» desde diferentes vocaciones.

¿Qué ha sido lo que más te ha ayudado en tu vocación?

Cristo mismo como amigo, formador y esposo, por supuesto en la oración, y su cuidado y guía a través del acompañamiento de diferentes consagradas, consagrados y legionarios. Y buscar vivir en la verdad: no ocultarle nada al esposo ni a quienes Él ha dispuesto para ayudarme a amarle bien y mejor.

¿Qué le dirías a una persona que está discerniendo si Dios le llama a la vida consagrada?

¡Que disfrute el proceso! Que pida sobre todo confianza y un conocimiento interno y real de ese Dios que es amor y te quiere, y te quiere feliz. Que se goce en ese Dios que Cristo nos vino a revelar. Él ordena todo.

En la Anahuac de Queretaro, México en su tiempo de extensión de 2025-2026

¿Cuál es tu reto más grande en esta etapa de primeros votos?

Continuar dejándole ser mi principal formador en la oración y la vida diaria, y aprender a ir caminando en esta vocación e identidad como Consagrada, con todo lo que lleva de integración en la etapa de estudios y nueva comunidad.

¿Por qué vale la pena en el mundo de hoy entregarse a Dios en la vida consagrada?

¡Porque vale la pena ser feliz! Encontrarse «conocido» hasta el fondo por un Dios loco de amor que te invita a conocerlo más y más, y dedicar tu vida a que otros lo conozcan y gocen como tú has tenido la gracia de hacerlo.

Un flash personal para conocer un poco más a Catalina

  • Una comida: Empanaditas colombianas.
  • Un lugar: Un sagrario.
  • Una película: Orgullo y prejuicio.
  • Un libro: Sabiduría de un pobre.
  • Una canción: Qué suerte tenerte, de Fonseca.
  • Un santo: San Ignacio de Loyola y Santa Teresita de Lisieux.
  • Un pasaje del evangelio: Jn 15, 9-11. «Como el Padre me ha amado, así también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa»
  • Un apostolado: El que Dios disponga, aunque me encanta el ECYD.
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