«Ven con lo poco que tienes» Ana Moriel celebra 25 años de vida consagrada y coincide con su cambio de misión hacia España
Ana Moriel, Consagrada del Regnum Christi, cumplió 25 años de vida consagrada el 22 de agosto. La celebración llegó justo cuando se despide de Venezuela, país donde sirvió durante los últimos ocho años en diferentes misiones, para partir hacia Madrid, España; como formadora de las nuevas generaciones de consagradas.
Ana, nació en Chihuahua, México en 1981, se consagró en 2001. Licenciada en Educación y Desarrollo, con máster en Asesoramiento Familiar y en Espiritualidad y Dirección Espiritual, ha trabajado en pastoral juvenil y familiar en México y Venezuela. Fue consejera territorial en Caracas y vicaria y consejera territorial de las Consagradas del Regnum Christi en Sudamérica.

Ana en compañia de su familia
En esta entrevista Ana nos cuenta de su vida y de su vocación.
¿Qué ha significado para ti poder servir y acompañar durante todos estos años en Venezuela, y qué aprendizajes te deja este tiempo?
Han sido ocho años muy hermosos. Ciertamente llegué con la ilusión de servir pero me llevo más de lo que pude dar. Recojo y atesoro de Venezuela y del corazón de los venezolanos muchos aprendizajes.
¿Qué ha significado para ti poder servir y acompañar durante todos estos años en Venezuela, y qué aprendizajes te deja este tiempo?
Atesoro de los venezolanos: el vivir de lo esencial, el alegrarme y disfrutar con lo sencillo y las pequeñas cosas, caminar en medio de la dificultad descubriendo lo positivo; creatividad y flexibilidad para adaptarnos ante las circunstancias y cambios de planes, contando con la gracia de Dios para hacer posibles los distintos proyectos; la confianza en la providencia; mantener viva la esperanza en Dios a pesar del dolor, la incertidumbre y momentos de oscuridad.

Ana hizo parte del equipo fundador de Coromoto 2020 en Venezuela
Acompañar a los jóvenes en este país, fue para mí un crecimiento en la vivencia de la maternidad espiritual e irme enamorando más y más de Jesús y su manera de salirnos al encuentro, de alcanzarnos y seducirnos. Ha sido un privilegio enorme. Por otro lado, y porque la providencia así lo dispuso, aquí en Venezuela, he podido conocer de manera cercana y fraterna a varias religiosas, sacerdotes diocesanos, algunos obispos y miembros laicos de otros grupos y realidades eclesiales, y me llevo una experiencia renovada de ser hija de la Iglesia y la responsabilidad de tender puentes, desde nuestro carisma en el Regnum Christi, para caminar juntos, complementarnos y servir más y mejor al Señor.
Algunas preguntas rápidas sobre tu historia vocacional:
- Qué ha sido lo mejor: La relación de intimidad con Jesús
- Qué te ha sostenido: El encuentro con Él en la oración, en Su palabra; la confianza en la bondad inagotable De Dios; la presencia maternal y cercana de María; el cariño incondicional y apoyo de mi familia; y la amistad fraternal de varias hermanas y hermanos en el camino.
- Qué has aprendido: Que el amor del Señor es gratuito, siempre! No se merece, se acoge y se comparte.
- De qué te has desprendido a lo largo de estos años: De mi familia, el no poder estar o acompañarlos en algunos momentos difíciles, de las personas y los lugares en los que he vivido, porque cuando hay una nueva asignación apostólica y cambio de destino, humanamente es un desgarrón partir; solo con el paso del tiempo se comprueba que el cariño y los lazos son más fuertes que la distancia y el tiempo.
- Qué te ha sorprendido: ¡El Señor! su presencia, su manera de actuar, de obrar milagros, de querer tener conmigo una complicidad para acercar personas a Él, su manera de bendecir mi confianza en Él.
- Qué ha cambiado en ti: Creo que la manera de mirarme a mí misma y a los demás. Cada vez más desde la mirada de Jesús, con realismo, compasión y ternura, no siempre lo logro, pero intento ir en esa dirección.
- Qué es lo que más te ha costado: Creo que lo mismo que San Pablo experimentó al expresar: «no hago todo el bien que quiero y hago el mal que no quiero». A nivel personal e institucional, la pobreza de nuestra respuesta en tantas ocasiones y el dolor causado a las personas.
- Qué has atesorado: El don de la amistad con muchas personas, porque he encontrado el amor de Dios en cada una de ellas.

Si tuvieras que explicarle a la joven que eras el día que dijiste tu primer sí a Dios lo que han significado estos 25 años, ¿qué le dirías?
Le diría que contemple el pasaje de la multiplicación de los panes (Mt 14, 13-21) y la invitaría a poner todo lo que es y tiene en las manos de Cristo, para ser bendecida, partida y repartida; y así muchos puedan experimentar la compasión del Señor. Y, le diría que escuche una canción que últimamente me ha hecho mucho bien, se llama “ven y verás”. La estrofa dice: «Ven con lo poco que tienes, ven con lo mucho que eres, ven con tu fragilidad, ven con tu amor, con tu verdad. Hijo escogido, ven como niño. Yo te llevaré de la mano conmigo, ven y verás»
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